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Astrada hizo hincapíe en las palabras del entretiempo para sacar al equipo de la malaria. "Me voy a quedar hasta el 31 de diciembre", se plantó, y avisó que sueña con un título para renovar contrato. "No merecíamos perder", destacó.
"Quédense tranquilos que me voy a quedar hasta el 31 de diciembre. Mi idea es respetar el contrato y ver si a lo largo del año podemos lograr un campeonato para ver si lo obligamos a Daniel a que nos dé otra oportunidad o elija otro técnico". A Astrada no hay fantasma que lo asuste. Ni el del descenso ni el del último puesto ni el de Ramón Díaz, quien apareció a cara descubierta, sin sábana que lo tape. Con el pecho inflado, el Jefe habló poco del partido y mucho sobre su futuro. Correcto y respetuoso como siempre, el técnico no quiso entrar en polémicas con el Pelado. "Es lógico que quiera volver a River porque nació acá, no me molesta para nada", opinó y se diferenció sin decirlo. Cuando le preguntaron si él saldría a hablar públicamente si el riojano estuviera dirigiendo a River, respondió: "Ustedes me conocen, saben cómo soy". Todo dicho...
En el tono, más allá de que lo negara, se notaba que Astrada estaba molesto por la aparición de Ramón. Al mismo tiempo, y a pesar de que el equipo sigue sin encontrar el rumbo, se sentía firme en su cargo. Y él mismo contó una intimidad que justificaba su fuerza: "En el almuerzo del sábado, Passarella les dijo a los jugadores que no me va a echar, que voy a ser el técnico hasta el 31 de diciembre". Y ahí vino una aclaración que dejó abierta una puerta, aunque ahí mismo lo negó: "Salvo que yo vea que no puedo revertir la situación y lo libere a River. Pero eso no va a suceder porque sé que los jugadores me van a responder y van a sacar esto adelante".
El Jefe había marcado territorio el viernes, cuando todavía no se había escuchado la voz del Pelado. "Tengo la fuerza suficiente para afrontar este momento", avisó, y preparó un equipo sin Gallardo y con cinco cambios respecto al empate con Arsenal. Tantas variantes no modificaron en nada el rendimiento de River, que repuntó en el segundo tiempo justamente cuando entró el Muñeco. "No está para jugar tres partidos por semana", justificó su decisión el DT.
"Si me pongo a pensar de acá a un año no voy a llegar a nada, tengo que pensar partido a partido", es la política de Astrada para no estar tan pendiente del promedio de la próxima temporada. Y partido a partido deberá ganarse la continuidad hasta el 31 de diciembre. Je.
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