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River perdió 1-0, con un gol marcado por Sebastián Battaglia a los 14 minutos del primer tiempo. Los dirigidos por Simeone tuvieron un mal desempeño y a pesar de mantener la punta, su futuro se torna vacilante.
Le alcanzaba con el empate para liderar en soledad el campeonato, le servía una victoria para, tras la derrota con San Lorenzo por la Copa Libertadores, ratificar que aún puede luchar en ambos frentes. Sin embargo no logró ninguno de los dos. Y fue un fracaso inexorable, sin atenuantes, porque el partido se desarrolló como lo planteó Boca y no como lo propuso River.
Estuvo lejos de desarrollar su planteo de juego. Con sus tres enganches: Buonanotte, Ortega y Sánchez, el Cholo pretendía dominar el balón y abastecer a Falcao. Pero sus jugadores no pudieron plasmarlo en el campo de juego.
Desde el comienzo Boca le cortó todos los circuitos ofensivos, y por otro lado Palermo les ganó a Tuzzio, Gerlo y Nico Sanchez. En ese marco los xeneises comenzaron a tener más situaciones de gol.
La primera de riesgo la tuvo Palacio a los 13 minutos. Tras un error de Eduardo Tuzzio, el 9 de Boca lo dejó mano a mano con Carrizo, quién rechazó el disparo enviando la pelota al corner. De allí surge el primer gol que, cumplidos los 90 minutos, sería el único de este encuentro.
Juan Román Riquelme ejecutó el córner con un centro al área, Sebastián Battaglia gana la posición y de cabeza convierte el 1-0.
River no mejoró con el correr de los minutos. Sus intentos se diluían en el medio de la cancha, le faltaba precisión y gravitación en el juego. Con el marcador en ventaja Boca comenzó a presionar en el campo contrario, Riquelme sumó protagonismo, pero aún así, no pudo concretar.
En el segundo tiempo, River, presionado por la desventaja del resultado, comenzó a mostrar tibias intenciones de juego. Mantuvo su planteo, un mediocampo con más juego que combate. Pero hubieron algunas modificaciones. Ingresó Augusto Fernández por Nico Sánchez y hubo que rearmar la defensa. Gerlo pasó como central, Ponzio de 4, y Augusto quedó por derecha para potenciar el ataque. El Cholo también buscó altura, y lo metió a Abreu.
Con las modificaciones, el Superclásico se puso más dinámico y vertiginoso. Sin embargo al cabo de los 90 minutos los de Nuñez no encontraron su juego, no lograron precisión y, a pesar de haber arrancado la tarde con ilusiones la terminaron envueltos en lamentos. Por eso el resultado fue adverso.
Por la derrota de Estudiantes ante Argentinos, River sigue como líder junto al pincha, pero ahora Boca lo sigue de cerca.
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