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Facundo Affranchino ingresó en el segundo tiempo y le dió la victoria al equipo millonario. A partir del gol, San Lorenzo decayó en su juego y todo fue para River. Se desató toda la euforia del hincha que tanto deseaba festejar, desde Chacarita que River no cantaba victoria.
River venció a San Lorenzo por 1-0 en el Monumental, en un partido de escaso nivel técnico y en el que fue superado, y de esta manera tomó algo de aire en el Clausura.
El primer tiempo fue una demostración de porqué el Millonario y el Ciclón están como están, con equipos y presentes que poco tienen que ver con su rica historia. Ambos se prestaron la pelota hasta tres cuartos de campo y abundó la patada y la imprecisión.
Dentro de esa escasez de fútbol, la situación más clara fue para el visitante a los 22, cuando Bottinelli ganó tras un córner y levantó su cabezazo. River apenas inquietó con un remate del pibe Villalva que fue bien controlado por Migliore.
En el complemento Simeone se la jugó de arranque y mandó a la cancha a Romagnoli en lugar del inexpresivo y lento Leiva. Con él en cancha, sumada a la buena movilidad del Papu Gómez, el Ciclón pasó a dominar claramente el juego ante un rival que no daba pie con bola. Así se sucedieron las situaciones de gol: Sánchez sacó sobre la línea un remate de Bordagaray que pedía red, Bottinelli cabeceó al travesaño y el arquero Vega se debió esforzar para sacarle un buen tiro al propio Bordagaray.
River, en su primera llegada seria en toda la noche, a los 28 del complemento, cantó bingo. Ferrari trepó por la banda, combinó con Canales y la pelota derivó para el juvenil Facundo Affranchino, quien venció a Migliore con un puntazo alto, inatajable.
Con la ventaja el conjunto de Astrada ganó en confianza, se tranquilizó y pasó a dominar el juego porque controló la pelota en la mitad y se acomodó en defensa. Así se abrazó a un triunfo tan necesario como inmerecido. Pero a River, a esta altura, las cuestiones de merecimientos le importan muy poco.
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